Respirador oral
Respiración

Síndrome del respirador oral  

¿Has oído hablar del síndrome del respirador oral, pero no sabes qué es? Te lo explicamos de forma muy sencilla en las siguientes líneas.

Nuestro cuerpo está preparado para utilizar la boca para hablar y alimentarnos, y la nariz para respirar. Es así como existe un equilibrio natural de la vía respiratoria, de la fonación y de la deglución. Si no podemos respirar adecuadamente por la nariz, nos surge la necesidad de complementar con la boca, alterándose estos procesos. 

El desarrollo de nuestra cara depende, en gran parte, de cómo los músculos faciales se mueven cuando respiramos, hablamos y nos alimentamos. Que seamos capaces de articular correctamente todos los sonidos de la lengua castellana, que descansemos bien e incluso que nuestra postura sea la adecuada dependen directamente de nuestro equilibrio facial. 

¿Qué funciones se pueden alterar? 

  • Alteración en la mordida (abierta, cruzada). 
  • Problemas en la dentición (apiñamiento, retraso en la salida de los dientes permanentes, caries). 
  • Estrechamiento del espacio faríngeo, que favorece la presencia de ronquido y apnea del sueño. 
  • Acúmulo de secreciones nasales, infecciones recurrentes y otitis. 
  • Disminución de los sentidos del olfato y del gusto. 
  • Trastornos de los sonidos del habla. 
  • Dolor y desgaste en la articulación mandibular. 
  • Deformidades por la postura (encorvado). 
  • Alteraciones estéticas (pérdida del cierre labial, prominencia de la dentadura, mandíbula pequeña y retraída). 
  • Deterioro de la fuerza muscular de boca, lengua y cuello. Si quieres mejorar el tono de estos músculos lee 6 tips para poner nuestra boca en forma.

¿Cómo sé si mi peque es respirador oral? 

  • Boca entreabierta en estado relajado. 
  • Nariz pequeña. 
  • Labios resecos. 
  • Labio superior corto. 
  • Labio inferior grueso. 
  • Aparición de ojeras. 
  • Posición baja de la lengua. 
  • Cabeza inclinada hacia atrás. 
  • Distorsión del sonido /s/. 
  • Ronquido nocturno. 

¿Cuáles pueden ser los motivos? 

  • Por obstrucción. Hay una causa física que no le permite respirar por la nariz (tabique nasal desviado y obstruído, exceso de mucosidad, amígdalas muy grandes, rinitis…)
  • Por mal hábito respiratorio, en algún momento tuvieron alguna obstrucción y, una vez eliminado, continúan respirando por la boca.
  • Por alteraciones posturales, donde el peque tiene laxitud ligamentosa; tiende a tener una postura que favorece la caída del maxilar inferior; y por tanto el tener la boca abierta.

Hay que diferenciarlos de los falsos respiradores bucales, que son aquellos que tienen la boca abierta, pero aún así respiran por la nariz. Se suelen diferenciar por la posición de la lengua. Mientras los respiradores orales sitúan su lengua en una posición baja, los falsos respiradores lo hacen en la zona del paladar, obstruyendo así el paso del aire por la boca. 

¿Qué hago si sospecho que mi hija/o tiene el síndrome del respirador oral? 

En primer lugar, acude al otorrino para que descarte que haya una causa orgánica o para que intervenga de manera adecuada en caso de que exista. 

Se recomienda, además, una valoración odontológica donde se intervendrá sobre la forma (la posición de los dientes si se han visto alterados) y logopédica para intervenir sobre la función (aprender a respirar por la nariz) y la forma (posicionar su lengua en el lugar adecuado, dotar a la musculatura oral del tono necesario).

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Logopeda, Hufflepuff y defensora del imperativo.

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